Morir entre el sol y el asfalto

El Periscopio

A las víctimas hay que ponerles cara, hay que ponerles vida: la que tenían. Pues bien, se llamaba Rafael Luque, tenía 54 años, una esposa y dos hijos –un chico y una chica–. Muchos amigos y vecinos de Arahal, Sevilla, que hoy están desolados. Este miércoles falleció tras haber pasado el día en el tajo echando asfalto a la carretera A-406 en Morón de la Frontera, a 27 kilómetros de su casa. Llegaron a registrarse 45º  en la zona, que aumentan por efecto del calor del propio alquitrán caliente que se pone en 170º. Los compañeros del fallecido, cualquier persona con sentido común, dicen que “es inhumano trabajar con estas temperaturas”.

Los compañeros relatan a AionSur.com que entraron a trabajar a las 7,30 horas de la mañana, a las 18.00 pararon porque se les había terminado el agua y el propio Rafael se acercó al bar donde suelen comer…

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